lunes, 24 de agosto de 2009

... no hay, vino y cerveza. No hay milanesas...

¡Nunca miré a Camila! ¡Te lo juro! Para mí, las novias de mis amigos, tienen bigotes – dije a modo de alegato

Ahí se puso como loco, me habló del problema hormonal de su enamorada y conectó con gran precisión, un puñetazo que desfiguraría parcialmente la mitad derecha de mi rostro.
Como pude puse en marcha mi bi-rodado y me alejé a gran velocidad. Mis brazos se cansaron después de haberme trasladado dos kilómetros, y dejé que la inercia detuviera la silla.
No podía entender como ese canalla le pegaba a un tipo de gafas. Él sabía de mi presbicia, y aunque de contacto, eran lentes de todas formas.

Ser paralítico nunca me privó de tener una vida normal. Los infartos cerebrales sí.
Era el orgullo del hospital. Las cocineras me querían muchísimo y se sentían halagadas con cada una de mis visitas al nosocomio.
- Se le hace agua la boca con mi pastel de carne – decía Gloria con una expresión en el rostro de orgullo y soberbia.
Las demás se morían de envidia, pero sonreían falsamente.
Ninguna de ellas supo jamás que la baba que emanaba de mis bruces cada vez que Gloria traía su platillo fetiche, no era más que un principio de epilepsia causado por mi alergia a los clavos de olor (que en una de mis internaciones largas, me contó Gloria, eran el secreto de su manjar).

Julio vino a pedirme perdón, cuando se enteró que Camila lo estaba cagando con otro paralítico, que según dicen en la APUQPMLB.LCNDUAB (Asociación de Paralíticos Unidos que Pueden Mover los Brazos. Los Cuadripléjicos Nos Dan Un Asco Bárbaro), no necesita las piernas para mantenerse en pie. El apéndice que le cuelga de la ingle es la envidia de cualquier prótesis ortopédica.

Pero ya era demasiado tarde. Sus lamentos no me conmovieron. Le levanté el dedo que me quedaba en la mano derecha (que por suerte era el mayor), y aunque no sabía lenguaje de señas, comprendió el mensaje perfectamente.
Dije “Misión Cumplida. Me siento superior a este imbécil, le di su merecido. En este mundo no tengo nada más que hacer. Voy a disfrutar de los placeres del paraíso”. Pero como era mellado, nadie me entendió. Vaya sorpresa se llevaron al verme agarrar la pistola del armario de papá.
Me maté, convencido que lo que venía era mejor.

En el cielo, tu alma viene con los mismos defectos físicos que tenías en la tierra.
El puto de San Pedro hace un show de stand up comedy todas las noches, y hace dos semanas que me tiene en la vara.
Stephen Hawking, se regocija en un rincón.

viernes, 31 de julio de 2009

Od(ia) a Pablo Caballero



Trabajemos la esquizofrenia, el falcete y la métrica cuestionable. Es decir: seamos Rada, Richie Silver o Ruben Rá (el superhéroe que se tira pedos sin pará').

Y cantando el tema Alegre Caballero, descarguemos toda la ira contenida contra este hijo de un camión lleno de féminas que, por no tener dinero para alimentar a sus hijos, salen a la calle con diminutos ropajes a tener sexo con desconocidos a cambio de dinero sucio.



Preparen sus gargantas para cantar en la Amsterdam:

Oda a Pablo Caballero


Caballero
Quedate a defender, ¡negro pajero!
Recién vamos ganando tres a cero
Y sabes que Burián es el golero

Caballero
Tenes los labios como un extranjero
Parecen la sopapa de un plomero
Que no sos de Namibia, no te creo

Caballero
Si sos chueco no me importa, negro fiero
No subas más! No me hagas calentar!
O vas a trabajar al automac!

Caballero
Yo sé que no terminaste primero
Ni en pedo sos campeón de deletreo
En cinco sílabas “sos ne-gro re-o”

Sabes qué?

Caballero
No pases la mitad. No sos puntero!
Volves al cantegril cuando yo quiero
Obedeceme o te doy un boleo!

Caballero!
Ya no sueñes, yo no soy el gran Morfeo
No te hablo más, quietito te quedás
O le paso tu foto al Ku Klux Klan!


viernes, 24 de julio de 2009

"Un texto de mierda" - by John Literal

Era de esperar. La memoria no abandonó su estado de suspensión hasta que la fatalidad se hubo cometido.
¿La “fatalidad”? ¡A la mierda!
Perdón. Quise decir: “Ah, la mierda”.

La casa de aquella que satisface mis más oscuras fantasías sexuales (quién gusta autoproclamarse: “novia”) tiene dos baños.
En los últimos días, uno de ellos; solo dios (o el que haya tirado el envoltorio de Milka que el plomero encontrará en alguno de los caños) sabe por qué, ha generado problemas a la hora de evacuar los excrementos mediante la utilización de la (hasta ahora infalible) cisterna mochila.
Razón por la cual, recibir las cagadas se ha convertido en beneficio exclusivo del toilette (que a partir de este momento llamaremos) número 2.
Generalmente, frente a los padres de aquella que satisface mis más oscuras fantasías sexuales (cincuentones que gustan autodefinirse “suegros”), intento no mostrar mi condición de canario; colocando en los vocablos todas las eses correspondientes. Tampoco me gusta evidenciar mi gastroenterocolitis crónica, por lo que trato de no depositar mis heces en el baño que ellos utilizan (toilette nº 1).
Pero hoy, por culpa de unos intensos y malintencionados cólicos estomacales, olvidé todos los recaudos que había tomado esta última semana, y ni bien aquella que satisface mis más osc… (Llamémosla “aquella”).
Decía: …y ni bien aquella se fue a preparar café para dos, corrí al toilette Nº 1, me di cuenta que no tenía nada para leer (las etiquetas de los yampuses y cremas humectantes de su baño las había ojeado tantas veces, que ya me las sabía de memoria. Es más, compuse una canción con los ingredientes, pero no la escribo porque todavía no la registré en Agadu. Ya me pasó con “La hermana de la coneja”. Otra vez no voy a regalar un hit), volví corriendo al cuarto, tomé un libro de Nacho*, troté (esta vez con la velocidad de un Usaín Bolt blanco y con sobredosis de Activia) nuevamente hacia el baño y me senté tranquilo, aliviado, sabiéndome la envidia de aquellos con ano contra natura.

La tarde estaba lluviosa, la estufa encendida y el cuento que leía, deliciosamente bueno. No puedo ligar tanto - me dije. Mire hacia un costado esperando la fatal noticia; pero no.
Había un rollo de papel higiénico enterito, sin empezar; que me miraba como diciendo: “vos tranquilo. Dale con fe, que yo estoy para socorrerte”.


Decir que me eché “EL bostazo de mi vida”, sería exagerar. Pero lo estoy escribiendo, así que pensémoslo como una hipérbole casi real.
No sé si fue el mejor, no estoy tan afectadito como para hacer un ranking de excreciones, pero digamos sin temor a equivocarnos que: entra en el podio, se cuelga la medalla, tira champán al público y se saca fotos con los changos de encuerados mamelucos.

Mi esfínter no había terminado de contraerse por última vez (la clásica contracción final para eliminar los vestigios de caca) cuando mi mente se puso nuevamente en “ON”, mi respiración se detuvo y mis ojos se abrieron como los de Patricia Wolf.
¡Había cagado en el water tapado!
¡Estaba sentado sobre una montaña de excremento que no podía ser enviada a las cloacas presionando un botón!


¿Qué mierda hago ahora? – pensé (a mi interlocutor mental se le da por hacerme chistes fáciles cuando estoy ante una situación difícil).

Huir avergonzado, mudarme a otra ciudad y nunca volver a ver a esta gente, fue lo primero que se me vino a la cabeza. Lo segundo fue el slogan de la última campaña de NIX, y sabía que tarde o temprano, como “acá nos conocemos todos”, me los iba a cruzar.

Me encomendé a los Dioses pa**ganos y cerrando los ojos con fuerza (como un retardado cuando se pone nervioso) presioné el botón de la cisterna.
¡Aleluya!
El destino, las energías o los muchachos de La Liga Sanitaria estaban de mi lado. Porque el retrete se llevó todo. Todo, todo, todo. No dejó rastro alguno, ni una pista para los detectives escatológicos.
Era un crimen perfecto.

Sentí las felicitaciones, los elogios, las palmadas en la espalda.
Pero, para! Esos golpes no son en la espalda, son en el hombro.


“Gonzalo! Otra vez te cagaste en la cama!” – decía mi madre mientras me zamarreaba para despertarme de la siesta más larga, placentera y aromática de la semana.







* Alcuri
** (lan)

viernes, 10 de julio de 2009

Bedelía Menstrual (la burocracia del endometrio)

Yo pregunto: ¿no es hora de regularizar la bobadita hormonal femenina?
Así no se puede, che. No pueden ellas, ni podemos nosotros.
Día a día, uno se esfuerza para que la relación prospere, para que todo vaya viento en popa (o, cuando nos ponemos kinky: viento en pepa), pero siempre viene ese desajuste mens(tr)ual a romper las pelotas.

Ella es un amor. Es tolerante, pacifista y comprensiva. Ella es linda. Es sensual, provocativa y limpita.
Todas estas afirmaciones, de verosimilitud incuestionable, se derrumban (como el yenga que juega Berugo) cuando llega el indeseable, mezquino, caprichoso y hasta dentro de 22 caracteres innombrable: Período Menstrual.
Una vez por mes; tres o cuatro días de padecimiento y suciedad. Veintipico de paz, tres o cuatro de podredumbre y descomposición ovular.
Recuerdo mis épocas de gremialista en el liceo (que no las tuve, pero cómo me hubiese gustado. Le sacaban punta los delegados!... Punta a los lápices Faber Castell para tomar notas en las reuniones, porque lo que es garchar, ni cerca. A las chiquilinas de mi generación, como que la barba rala y la gelata continua a mate y tabaco armado, no las encendía mucho), y propongo a la Bedelía, hacer unos pequeños cambios.
Recuerdo que en los primeros años de secundaria, se les había dado por sacarnos algunas horas entre semana para que entráramos más tarde, o saliéramos más temprano (vaya bondad!). Horas que a la postre, nos enteramos, serían recuperadas: las mañanas sabatinas (vaya hijueputez!)
Y la menstruación mes a mes, es eso. Una clase de geografía, un sábado a las 8:15 am.

Gracias al reclamo de los petit communists que representaban al alumnado, pudimos revertir el enroque y colocar esas tortuosas clases de los sábados, en los agujeros académicos del resto de la semana.

Propongo hacer lo mismo con la menstruación de las mujeres (con la de los hombres todo bien, ni me jode *). ¿No sería precioso que menstruaran un mes seguido? Estéticamente no, es obvio. Se hincharían como sapos, sus psiques estarían más afectadas que las de un ex combatiente de Vietnam. Al día 23, seguramente se concretarían divorcios varios; pero los que aguanten, ¿no serían tremendamente felices los once meses restantes? Ah, yo estoy convencido que sí.

Por eso, el próximo sábado 18 de julio, a las 15:00 horas en Plaza Cagancha, se cita a todo aquel que apoye la premisa “Un mes de menstruación, once de felicidad”, para marchar hacia la Bedelía Menstrual y reclamar lo que es suyo, mío, nuestro.
La burocracia del endometrio no nos va ganar! Vamos compañeros!
Hedonistas.... unios!
Y a cuidar esas gargantas para cantar con fuerza:



Cómo me voy a olvidar
La pulcritud de... esa vagina
Cómo me puedo olvidar
El DIU brillaba en una vitrina


Dicen que el MSP
Prohibió una especialización, divina
Ginecología no more
Ya había más voyeurs que quecos en Minas.


Es mi ilusión, hacer acopio
Pa’ las trompas de Falopio
Tampón aquí, toallita allá
Y que la venta del producto sea zafral.








*
Sé que haber presionado “delete” a semejante burrada (“menstruación de las mujeres”), era más fácil. Pero no los quería privar de burlarse de lo imbécil que puedo ser a veces, sin querer.

martes, 30 de junio de 2009

El ventrílocuo de Luis Eduardo González

Soy encargado de la tintorería a la que el Partido Nacional lleva todos sus trajes.
Como verán, eso de que “los trapitos sucios se lavan en casa”, es puro verso.

En un pañuelo de Lacalle, hoy encontré escrito con lapicera: “este país considera más confiable una adicción, que un defecto congénito. El alcohólico a la presidencia, el gangoso a dirigir el parlamento”.

“hígado 1 – 0 gola” – rezaba la post data.

Según escuché; ni bien supo que había ganado; al grito de “Qué quip uoquin ni quip uoquin! Yo soy uruguayo, y me tomo un señor whisky”, se prendió a la botella y reescribió el discurso en este pequeño (aunque bien perfumado) receptáculo de mucosidades nasales.

El directorio del partido, estallando en nervios. Carlos Julio, no sabía que hacer (la demencia senil, ésta vez, no era la principal culpable). Julita, desesperada; y el pequeño Luisito Alberto, bailaba dos y uno en Cimarrón, sin saber lo que estaba haciendo.
Consideraron acertado no llamar a Pilar, ya que las microondas irradiadas por el celular, podrían descuajeringar el normal funcionamiento de la cama solar.

Todo estaba perdido. Si se sabía la verdad; si de algún modo se filtraban las ebrias nuevas, las elecciones nacionales irían a parar otra vez a las manos de estos “mugrientos comunistas, que atentan contra la soberanía del país, con sus sediciosos comportamientos y subversivas ideas de alterar el perfecto accionar de las benditas instituciones nacionales” (olvidé mencionar que García Pintos, también trae sus camisas a planchar aquí).

Era una férula. No había escapatoria.
De haberse pegado una neumonía importante, como el suegro de La Wolf, alegar una “recaída” era la solución para no dar el discurso y esperar que, a base café y antiácidos, la mamúa desapareciera (como la barrita de Fe(*), en la gráfica de votos conseguidos en éstas internas) y un par de días después, repuesto y abstemio, nos deleitara a todos con su envidiable retórica presidencial.
Pero al saber que esa piernita se quebró al caer de las escaleras (queriéndose hacer el Laport, con el desayuno calentito para Julie), hablar de “re – caída” no haría más que colocarlo en el lugar de un mundano Mr. Bean. Tan tonto como aquel, pero más viejo que Gaspar Valverde (porque todos sabemos que para pajeros que hacen caras ridículas y nada graciosas, no hay como el ex esclavo de Omar).


¿Qué hacer? ¿Cómo escapar?
La brainstorming duró minuto y medio; y después de llamar a Gastón Da Cruz y decirle “cambiate que entrás”, se procedió a eliminar con una bala de plata al ex (y hasta ayer “potencial”) primer mandatario y enterrarlo en un ataúd hecho con maderas autóctonas de “Forestaciones Lacalle”.
Todo viene bien. Todo está marchando. Aunque me dijo Da Cruz, que cuando abrazó al guapo en el balcón, le sintió tremendo olor a sobaco.






(*) ¿Qué te creiste, puto? Que iba poner Hierro. No, bobeta. No.

miércoles, 24 de junio de 2009

Cuartetó, Ain’t Noise Pollution

Cuando me descubrí erizado, caminando por la calle, con los ojos llenos de lágrimas, escuchando en el I-pod un tema de “Rodrigo”, supe que algo andaba mal.
Un amigo, certero en sus observaciones, lo definió hace un tiempo como el “Jim Morrison del cuarteto”. Y si bien alguna vez, mis músculos pilo erectores se pusieron en funcionamiento cuando L.A. Woman copaba la señal de radio; un Ocho cuarenta, Soy cordobés o Amor clasificado no había generado tal efecto. En realidad, no había desencadenado efecto alguno, más que el frenético movimiento de caderas y zonas adyacentes.

Nunca una trompeta me había estremecido tanto.

Ésta última frase (digna de acompañar una foto mía, en ropa interior, tirado culo pa’ arriba en una cesta de mimbre en la tapa de Paparazzi; adelantando la nota central, en la que cuento mi romance con el encargado de los vientos de La Vela Puerca), muestra claramente la sorpresa que sentí al verme a mí mismo en esencia, desprovisto de todo escudo y ajeno a prejuicios y mandatos sociales. O al menos eso creí.
¿Éste soy yo? ¿Es esto lo que realmente siento? ¿Un “turu tu tu tu” me emociona y conmueve hasta las lágrimas?

Tamaño planteo psicológico no puede resolverse en tres líneas (ni con tres líneas).
¿Indago en mi psiquis, a sabiendas de estar exponiéndome a duras conclusiones del tipo: “Tienes un trastorno grave de personalidad”, “Eres un motorola V3 de cantegril. Tu apariencia de rockerito desalineado, no es más que una carcaza tuneada”, “No podes escuchar Rodrigo, la puta que te parió” o “Ahh, ¡tenes I-pod! ¡Burguesito de mierda!”; o sigo jugando a ser el Sid Vicious sudaca del siglo XXI?
Comodidad, señores. Comodidad.

Arrodillado. Rezando frente al altar de fotos de Fabián Delgado, que engalana una de las paredes de mi cuarto, pidiendo perdón por tamaña herejía y falta de sinceridad; hago a un lado el tarro de gel (efecto húmedo, ¿cuál más sino?), me saco la remera de Bataola, pongo la discografía de Iron Maiden en el I-pod y (con campera de cuero en mano y bandana en la cabeza) salgo a rodar por la ciudad, en mi motocicleta negra, tomando whisky del pico, mientras canto a viva voz:

Ai nou
Its onli roc an rol
Bat i laic it

domingo, 21 de junio de 2009

Galletita, The Street

Sabemos que los superhéroes del primer mundo, no se preocupan por lo que sucede en estas latitudes.
Somos concientes de que el “corazón” del sudaquita brasilero, ayudante del Capitán Planeta, no solucionaría un carajo.
Los titanes del animé, ni saben de nuestra existencia.
Y El Noctámbulo – se comenta- está internado en Manantiales.

Razones suficientes para sentirnos desamparados, ¿no?

Pero a no desesperar, queridos compatriotas!
Hay un hombre elegido por los dioses. Un vejete oriundo de este bendito país con forma de corazón (el terruño, no el veterano), que ha venido a rescatarnos.
Con su extremidad biónica, es capaz de patear cualquier gangoso trasero. Su lengua filosa, lograría eliminar las escaras y (regalándole un peligroso y dialéctico cunnilingus) complacer a la mismísima ex ministra Azucena.
Él te necesita. Te pide que le des tu apoyo. Por eso (como el “YVAN EHT NIOJ” de Los Simpsons, intentaba llevarte a cumplir el mandato del Tio Sam) éste pro-hombre, con "sus manos para abajo y ahora se van arriba” te recluta, te invita, te conmina a unirte al movimiento de la galleta callejera.
Louis Albert “galletita” TheStreet, te invita a disfrutar de:

"El baile del cookie"







I say go.. go cookie
Go buy stuff in Estol.. yeah
I say go... go cookie
Don't brake more bones