Nunca le gustó la arqueología, pero las últimas palabras de su padre lo alentaron a seguir esa carrera.
Nadie entendió jamás por qué le hizo caso a su fracasado progenitor. Era el peor adivino de la ciudad, y aunque seguía exactamente todos los pasos del libro “Profecías for dummies” de Nostradamus, le pegaba menos que Boris Cristoff a los resultados de los partidos de Uruguay (también le pegaba menos que el Ogro Fabianni a su retardada nueva pareja, pero decir esto no serviría en absoluto como una válida comparación cuantitativa. Sería como decir “era menos taradito que Gaspar Valverde” o “más hiperactivo que Stephen Hawking”)
A lo mejor lo de adivino lo tenía él, ya que esa vez decidió creerle a su papá:
“Hijo, si quieres volver a ver a tu padre, tendrás que estudiar arqueología – ía –ía...”, decía con un Echo Mike intentando remarcar la pretendida seriedad e importancia de sus palabras.
Luego de confiscarle el sofisticado juguete, los milicos lo metieron de cabeza al patrullero y nunca más se supo de él.
Hoy, treinta años después, el pequeño José anda dando vueltas por cuanto cuartel se le cruza, excavando como un cachorro de labrador, intentando encontrar los huesos de su padre.
Nunca lo supo. Pero el episodio de aquel día fue una fantochada armada por el viejo López Mass. Un par de policías amigos lo ayudaron a escapar de su casa a cambio de unas pocas monedas.
El por qué nunca se supo. Pero en el barrio se comentan que el veterano vive en Italia y que las tetas le salieron carísimas.
lunes, 14 de junio de 2010
martes, 25 de mayo de 2010
"Con la muñeca quebrada" - el pie perfecto para un chiste de Perry
Bo, Destino. ¡Era una joda!
¿Por qué reaccionas así?
Exageré un poco en el texto anterior. No estaba tan grave, es cierto. Pero no era necesario tomar una represalia tan severa.
Además, creí que estaba claro que lo dicho en mis cuentos (así como mi moral) es de dudosa veracidad.
Creí que era un contrato tácito, un sobreentendido, una aceptación del incompleto manejo de la realidad volcado en simples y banales oraciones.
¿Por qué te pones así?
No me estaba muriendo, estamos de acuerdo. Pero tampoco tenía ningún hueso roto, como tengo ahora por tu carácter de mierda y tu condición de rencoroso crónico. Yo te pido que reflexiones, nomás. ¿Era necesario? ¿No se arreglaba con una gripecita fuerte, unas llagas o, ponele (si estabas muy enojado), una gastroenterocolitis de tres o cuatro días?
Para darme una lección ¿no alcanzaba con una advertencia de pequeña o mediana gravedad? No, claro. A él le haces una joda y ya te quiebra un hueso.
¿Ves? Es por eso mismo que la gente te pone en un segundo o tercer lugar.
Y el primer premio es para: … ¡Dios!
Vamos, que suba al escenario a recibir el galardón. Ay, pero ¡que cool! Mírenlo cómo se vino, con ese look Cabo Polonio. Preciosas las chanclas, te diré, Yisus.
Suba, barbudo, suba al escenario nomás que lo esperan nuestras secretarias para entregarle la estatuilla.
Y los que no creen en Dios (por escépticos o porque está de onda simplemente), tampoco te tienen en cuenta para nada.
Piensan que las cosas pasan de casualidad, creen en las coincidencias, y le dan nula importancia o directamente ni siquiera se plantean el hecho que pueda llegar a existir un Destino (es más, escriben “destino” con minúsculas).
Estoy muy decepcionado con tu reacción. Me duele mucho la muñeca, y me cuesta enormidades escribir esto.
Dirás: Es una fracturita nomás. No seas blando. No te quejes que podría haber sido peor. Además, te di una nueva razón para escribir en ese blog pretencioso que tenés. Deberías agradecerme en lugar de andar quejándote y llorando como una Magdalena.
A lo que responderé, dejando al descubierto mi carácter de persona fácilmente influenciable: Pa, bo. Tenés razón. Muchas gracias, loco. Y no te enojes por el reclamo. Fue sin pensar, de verdad, te lo juro.
Ahora no te pongas sorete. No me abandones, por favor.
No seas malo, lastimame. Te prometo que no me vuelvo a quejar, pero no me dejes sin temas para el blog porque… - dijo el autor mientras intentaba clavarse un Tramontina en el muslo derecho, sin éxito alguno.
Desde ese día, el señor Not Just a Moustache intentó herirse de todas las formas conocidas por el hombre. Pero no; se le había regalado la inmortalidad.
Él sabía lo que estaba haciendo.
Con el Destino no se jode.
¿Por qué reaccionas así?
Exageré un poco en el texto anterior. No estaba tan grave, es cierto. Pero no era necesario tomar una represalia tan severa.
Además, creí que estaba claro que lo dicho en mis cuentos (así como mi moral) es de dudosa veracidad.
Creí que era un contrato tácito, un sobreentendido, una aceptación del incompleto manejo de la realidad volcado en simples y banales oraciones.
¿Por qué te pones así?
No me estaba muriendo, estamos de acuerdo. Pero tampoco tenía ningún hueso roto, como tengo ahora por tu carácter de mierda y tu condición de rencoroso crónico. Yo te pido que reflexiones, nomás. ¿Era necesario? ¿No se arreglaba con una gripecita fuerte, unas llagas o, ponele (si estabas muy enojado), una gastroenterocolitis de tres o cuatro días?
Para darme una lección ¿no alcanzaba con una advertencia de pequeña o mediana gravedad? No, claro. A él le haces una joda y ya te quiebra un hueso.
¿Ves? Es por eso mismo que la gente te pone en un segundo o tercer lugar.
Y el primer premio es para: … ¡Dios!
Vamos, que suba al escenario a recibir el galardón. Ay, pero ¡que cool! Mírenlo cómo se vino, con ese look Cabo Polonio. Preciosas las chanclas, te diré, Yisus.
Suba, barbudo, suba al escenario nomás que lo esperan nuestras secretarias para entregarle la estatuilla.
Y los que no creen en Dios (por escépticos o porque está de onda simplemente), tampoco te tienen en cuenta para nada.
Piensan que las cosas pasan de casualidad, creen en las coincidencias, y le dan nula importancia o directamente ni siquiera se plantean el hecho que pueda llegar a existir un Destino (es más, escriben “destino” con minúsculas).
Estoy muy decepcionado con tu reacción. Me duele mucho la muñeca, y me cuesta enormidades escribir esto.
Dirás: Es una fracturita nomás. No seas blando. No te quejes que podría haber sido peor. Además, te di una nueva razón para escribir en ese blog pretencioso que tenés. Deberías agradecerme en lugar de andar quejándote y llorando como una Magdalena.
A lo que responderé, dejando al descubierto mi carácter de persona fácilmente influenciable: Pa, bo. Tenés razón. Muchas gracias, loco. Y no te enojes por el reclamo. Fue sin pensar, de verdad, te lo juro.
Ahora no te pongas sorete. No me abandones, por favor.
No seas malo, lastimame. Te prometo que no me vuelvo a quejar, pero no me dejes sin temas para el blog porque… - dijo el autor mientras intentaba clavarse un Tramontina en el muslo derecho, sin éxito alguno.
Desde ese día, el señor Not Just a Moustache intentó herirse de todas las formas conocidas por el hombre. Pero no; se le había regalado la inmortalidad.
Él sabía lo que estaba haciendo.
Con el Destino no se jode.
martes, 18 de mayo de 2010
No me salva ni Ibáñez (el oriundo de Frankfurt)
Me encantaría que las enfermedades a las que últimamente se les ha dado por fagocitar mi delicado organismo, fueran un simple producto de mi imaginación, para poder entonces escribir un libro y titularlo “Diario de un hipocondríaco” - siempre me gustó ese nombre.
También soñé alguna vez con dirigir la película “Días de Sida”, pero ahí no sé si me gustaría tanto que el guión sea autobiográfico.
Lo cierto es que de un tiempo a esta parte, o a los virus les han dado ración de engorde y entran a mi cuerpo haciendo un scrum, o mis defensas se vieron feas en el espejo y se me volvieron unas malditas anoréxicas; ya que las encargadas de detener a aquellos que quieren dañarme, oponen menos resistencia que el “¿Qué pretende usted de mí?” de la señora Isabel.
Soy el predio municipal cedido a los gérmenes sin techo. Y los muy tontos, en lugar de cuidar a aquel que les da refugio, lo hacen mierda.
Prefieren la vida nómada, a establecerse y armar un lindo hogar para sus hijos y nietos.
Yo no me quejo. Si es lo que me toca en (abro comillas) suerte (cierro comillas), acepto ser el caldo de cultivo de nuevas bacterias y potentes virus, pero tengan códigos.
Mantengan el hábitat en orden, o al menos, vivo.
Me están matando. Están generando daños irreversibles en mi cuerpecito. Mi sistema inmunológico ya no se arregla ni con una zambullida en Actimel.
Es cierto, no soy muy joven para morir (más aún teniendo en cuenta que mi hermanito falleció a los seis años, razón por la cual, que yo pase a mejor vida a los veintitrés no sería un trauma difícil de llevar para mi familia – o al menos, para lo que queda de ella), pero no he vivido lo suficiente.
Tengo miedo, y sólo quiero garcoachim salomtino arbum
- ¿Qué haces? ¿Qué pones?
- Es que no entendí esta última frase. ¿Qué dijo?
- No se. Yo tampoco entendí. Pero “garcoachim salomtino arbum” no es nada. Borra eso, dejalo descansar, y esperemos a que se despierte para preguntarle que fue lo que quiso decir.
- Pobrecito. Miralo como se le cae la baba. Dejame limpiarlo.
- Hey, hey. Ubicate. Que acá la enfermera soy yo. Dedicate a transcribir lo que dice el pobrecito, que para eso te pagan.
- Pero…
- Pero nada. ¡Jodete, Marta! Mamá te advirtió. “¿Por qué no estudias enfermería, como tu hermana?” … “No, no. Yo quiero ser mecanógrafa”. Ahora, ajo y agua.
También soñé alguna vez con dirigir la película “Días de Sida”, pero ahí no sé si me gustaría tanto que el guión sea autobiográfico.
Lo cierto es que de un tiempo a esta parte, o a los virus les han dado ración de engorde y entran a mi cuerpo haciendo un scrum, o mis defensas se vieron feas en el espejo y se me volvieron unas malditas anoréxicas; ya que las encargadas de detener a aquellos que quieren dañarme, oponen menos resistencia que el “¿Qué pretende usted de mí?” de la señora Isabel.
Soy el predio municipal cedido a los gérmenes sin techo. Y los muy tontos, en lugar de cuidar a aquel que les da refugio, lo hacen mierda.
Prefieren la vida nómada, a establecerse y armar un lindo hogar para sus hijos y nietos.
Yo no me quejo. Si es lo que me toca en (abro comillas) suerte (cierro comillas), acepto ser el caldo de cultivo de nuevas bacterias y potentes virus, pero tengan códigos.
Mantengan el hábitat en orden, o al menos, vivo.
Me están matando. Están generando daños irreversibles en mi cuerpecito. Mi sistema inmunológico ya no se arregla ni con una zambullida en Actimel.
Es cierto, no soy muy joven para morir (más aún teniendo en cuenta que mi hermanito falleció a los seis años, razón por la cual, que yo pase a mejor vida a los veintitrés no sería un trauma difícil de llevar para mi familia – o al menos, para lo que queda de ella), pero no he vivido lo suficiente.
Tengo miedo, y sólo quiero garcoachim salomtino arbum
- ¿Qué haces? ¿Qué pones?
- Es que no entendí esta última frase. ¿Qué dijo?
- No se. Yo tampoco entendí. Pero “garcoachim salomtino arbum” no es nada. Borra eso, dejalo descansar, y esperemos a que se despierte para preguntarle que fue lo que quiso decir.
- Pobrecito. Miralo como se le cae la baba. Dejame limpiarlo.
- Hey, hey. Ubicate. Que acá la enfermera soy yo. Dedicate a transcribir lo que dice el pobrecito, que para eso te pagan.
- Pero…
- Pero nada. ¡Jodete, Marta! Mamá te advirtió. “¿Por qué no estudias enfermería, como tu hermana?” … “No, no. Yo quiero ser mecanógrafa”. Ahora, ajo y agua.
lunes, 10 de mayo de 2010
Esta gente es mi gente
Cuando descubrimos que el abuelo tenía artritis, nos dimos cuenta que tan fanático no era, y que le importaba un comino el resultado de los partidos del (que creímos hasta el momento) cuadro de sus amores. Los dedos se le cruzaban involuntariamente y los aullidos indescifrables, lejos de ser una desmedida arenga, eran gritos de dolor por el problema articular previamente mencionado.
Ese día nos sentimos muy mal por el papá de mamá, pero decidimos darle ánimo para que no se sienta un inútil. Quizás haya sido el azar, quizás el pelotudo funcionario de UTE que estaba arreglando los cables y en una desmedida maniobra con sus tenazas gigantes dejó sin luz a toda la cuadra, pero lo cierto es que el apagón nos iluminó.
Y por más confuso y contradictorio que parezca, fue así.
Las milanesas estaban casi prontas, y el puré en mitad de su proceso de elaboración. Extrañamente, la batidora se detuvo en el momento que las luces se apagaron. Suponemos que el delicado electrodoméstico tenía fobia a la oscuridad, y la ausencia de luz lo hizo paralizarse, pero lo cierto es que no hubo forma de hacerlo volver a arrancar.
Lucía se quejaba. Martín metía el dedo en esa pasta cuasi líquida con gusto a papa y leche, y Rodolfo ponía cara de culo porque ya se veía comiendo arroz otra vez.
- Ah, bo. Una vez que vamos a comer puré, se corta la luz. ¡La puta que los parió a los del Frente Amplio! – El tío Manuel no dejaba pasar ninguna oportunidad para insultar (con sentido o sin él) a los gobernantes de izquierda. A lo mejor era por su pasado militar, o quizás fue aquella tupamara que lo abandonó y lo obligó a casarse con la tía Emilia, que sería muy colorada pero tenía la geta igualita a Curiel.
La pregunta la hizo papá, que si bien era un tipo tímido y dominado por su esposa, después del tercer whisky se animaba a vender Jabones de la Descarga en el Barrio Reus.
- ¿Qué hacemos? ¿No comemos puré entonces?
Después que mamá tomara este centro y definiera al ángulo, pegándole a su marido una puteada de antología por querer “complicar las cosas, en lugar de plantear soluciones”, porque “siempre lo mismo con vos, pedazo de un idiota” y alguna otra cosa que no llegué a escuchar porque Ricardo (el amigo borracho del tío Héctor, que siempre estaba en las reuniones familiares aunque nadie lo invitaba) me tapó como de costumbre las orejas para que no escuchara, sin reparar en que yo ya tenía 30 años; encontramos la solución.
Con los ánimos caldeados y la tía Alicia pidiendo silencio para escuchar el veredicto de Carmen Barbieri respecto a la performance de Lorenzo Lamas en el regaeton de Bailando 2010, fue Carlitos el primo grandote y retardado mental (aunque seguía siendo “el bebé de la casa”) el que encontró la solución a los dos problemas.
Trayendo el bowl de la cocina, y colocando la mano del abuelo dentro del mismo, sólo fue cuestión de esperar que el parkinson hiciera su trabajo. El movimiento constante y los dedos entrelazados hicieron la tarea más sencilla. En 10 minutos, todos estábamos alrededor de la mesa, cenando en familia.
Las milanesas estaban riquísimas y aunque el puré tenía una consistencia envidiable, se percibía un extraño sabor rancio.
- Seguramente fueron las papas – dijo alguien
A partir de ese día, no compramos más en el puesto de Ramírez.
Ese día nos sentimos muy mal por el papá de mamá, pero decidimos darle ánimo para que no se sienta un inútil. Quizás haya sido el azar, quizás el pelotudo funcionario de UTE que estaba arreglando los cables y en una desmedida maniobra con sus tenazas gigantes dejó sin luz a toda la cuadra, pero lo cierto es que el apagón nos iluminó.
Y por más confuso y contradictorio que parezca, fue así.
Las milanesas estaban casi prontas, y el puré en mitad de su proceso de elaboración. Extrañamente, la batidora se detuvo en el momento que las luces se apagaron. Suponemos que el delicado electrodoméstico tenía fobia a la oscuridad, y la ausencia de luz lo hizo paralizarse, pero lo cierto es que no hubo forma de hacerlo volver a arrancar.
Lucía se quejaba. Martín metía el dedo en esa pasta cuasi líquida con gusto a papa y leche, y Rodolfo ponía cara de culo porque ya se veía comiendo arroz otra vez.
- Ah, bo. Una vez que vamos a comer puré, se corta la luz. ¡La puta que los parió a los del Frente Amplio! – El tío Manuel no dejaba pasar ninguna oportunidad para insultar (con sentido o sin él) a los gobernantes de izquierda. A lo mejor era por su pasado militar, o quizás fue aquella tupamara que lo abandonó y lo obligó a casarse con la tía Emilia, que sería muy colorada pero tenía la geta igualita a Curiel.
La pregunta la hizo papá, que si bien era un tipo tímido y dominado por su esposa, después del tercer whisky se animaba a vender Jabones de la Descarga en el Barrio Reus.
- ¿Qué hacemos? ¿No comemos puré entonces?
Después que mamá tomara este centro y definiera al ángulo, pegándole a su marido una puteada de antología por querer “complicar las cosas, en lugar de plantear soluciones”, porque “siempre lo mismo con vos, pedazo de un idiota” y alguna otra cosa que no llegué a escuchar porque Ricardo (el amigo borracho del tío Héctor, que siempre estaba en las reuniones familiares aunque nadie lo invitaba) me tapó como de costumbre las orejas para que no escuchara, sin reparar en que yo ya tenía 30 años; encontramos la solución.
Con los ánimos caldeados y la tía Alicia pidiendo silencio para escuchar el veredicto de Carmen Barbieri respecto a la performance de Lorenzo Lamas en el regaeton de Bailando 2010, fue Carlitos el primo grandote y retardado mental (aunque seguía siendo “el bebé de la casa”) el que encontró la solución a los dos problemas.
Trayendo el bowl de la cocina, y colocando la mano del abuelo dentro del mismo, sólo fue cuestión de esperar que el parkinson hiciera su trabajo. El movimiento constante y los dedos entrelazados hicieron la tarea más sencilla. En 10 minutos, todos estábamos alrededor de la mesa, cenando en familia.
Las milanesas estaban riquísimas y aunque el puré tenía una consistencia envidiable, se percibía un extraño sabor rancio.
- Seguramente fueron las papas – dijo alguien
A partir de ese día, no compramos más en el puesto de Ramírez.
martes, 20 de abril de 2010
Para captar lectores vagos, nada mejor que un texto de 700 caracteres
Y como Dios es dios, pero no es católico, decidió juntarse con sus congéneres a tomar unos copetines en el bar de moda, que si bien estaba a un par de galaxias de distancia, valía la pena el viaje porque se llenaba de semidiosas ávidas de ascenso divino.
36 horas después y catorce Alikales de por medio, logró levantarse. Lindo nudo se le hizo en la garganta cuando se percató que había desperdiciado el sexto día de trabajo. Decidió entonces dejar el tema del costillar y la bobada de los dos géneros para otro universo y creó a su imagen y semejanza, dos hermosos hombres (porque Dios era dios, pero también era el sex symbol de la cuadra). Esos hombres se enamoraron y tuvieron descendencia. Un día nació un individuo con dos cromosomas X, pero a nadie le gustó.
Y es así que hoy, en las canchas de fútbol se escucha desde la tribuna: Los del manya son, heterosexuales. Los del manya son, heterosexuales
36 horas después y catorce Alikales de por medio, logró levantarse. Lindo nudo se le hizo en la garganta cuando se percató que había desperdiciado el sexto día de trabajo. Decidió entonces dejar el tema del costillar y la bobada de los dos géneros para otro universo y creó a su imagen y semejanza, dos hermosos hombres (porque Dios era dios, pero también era el sex symbol de la cuadra). Esos hombres se enamoraron y tuvieron descendencia. Un día nació un individuo con dos cromosomas X, pero a nadie le gustó.
Y es así que hoy, en las canchas de fútbol se escucha desde la tribuna: Los del manya son, heterosexuales. Los del manya son, heterosexuales
domingo, 18 de abril de 2010
Oruga Monocromática
Versión libre de "Mariposa Technicolor"
Todas las negras que me comí,
del uno al diez, no llegaban al PI
Nunca fui del tipo “ganador”,
llevaba a casa lo que cuadre,
no soy Osvaldo Laport
No eran minas de RedTube,
ni siquiera Chin Chin de De la Cruz
Si no venían con falla renal,
tenían Sida, varicela o de Montaner eran fans
La gente que me mira,
grita “perdedor”
Fito Paez ganó minas,
con esa geta de roedor
Ya vendrá ese gran día,
ya voy a ser yo,
el que orgulloso diga:
Tengo novia y no es un putón
Hice una banda de rock and roll,
pa’ no cambiar más pesos por amor
Ellas se garchaban al batero, al guitarrista,
el sonidista, el plomo y hasta el productor
Ninguna en mí se fijó,
comentan que era por mi mal olor
La melancolía de vivir en celibato
me arrimó hasta acá, y hoy soy pastor de Dios
Los pequeños me admiran,
creen que tengo un don,
cumplen mis fantasías,
después rezo y pido perdón
Los niñitos transpiran,
¿qué voy a hacer yo?
Mi sotana es mullida,
mas no tiene ventilación
Yo lo conozco de antes,
Ratzinger era bien
Él les daba la chance
de maldecir a ese Moisés
Les prometía un implante,
prepucios a granel,
y tatuarse en el glande
“Al Tío Adolfo le soy fiel”
Qué tipazo el Ratzinger
Qué tipazo el Ratzinger
Qué tipazo el Rat…zinger
Todas las negras que me comí,
del uno al diez, no llegaban al PI
Nunca fui del tipo “ganador”,
llevaba a casa lo que cuadre,
no soy Osvaldo Laport
No eran minas de RedTube,
ni siquiera Chin Chin de De la Cruz
Si no venían con falla renal,
tenían Sida, varicela o de Montaner eran fans
La gente que me mira,
grita “perdedor”
Fito Paez ganó minas,
con esa geta de roedor
Ya vendrá ese gran día,
ya voy a ser yo,
el que orgulloso diga:
Tengo novia y no es un putón
Hice una banda de rock and roll,
pa’ no cambiar más pesos por amor
Ellas se garchaban al batero, al guitarrista,
el sonidista, el plomo y hasta el productor
Ninguna en mí se fijó,
comentan que era por mi mal olor
La melancolía de vivir en celibato
me arrimó hasta acá, y hoy soy pastor de Dios
Los pequeños me admiran,
creen que tengo un don,
cumplen mis fantasías,
después rezo y pido perdón
Los niñitos transpiran,
¿qué voy a hacer yo?
Mi sotana es mullida,
mas no tiene ventilación
Yo lo conozco de antes,
Ratzinger era bien
Él les daba la chance
de maldecir a ese Moisés
Les prometía un implante,
prepucios a granel,
y tatuarse en el glande
“Al Tío Adolfo le soy fiel”
Qué tipazo el Ratzinger
Qué tipazo el Ratzinger
Qué tipazo el Rat…zinger
lunes, 8 de marzo de 2010
Aunque Abigail ya no esté de moda
Boulevard de los sueños rotos
Versión libre
En el Boulevard de los sueños rotos
“sueños” acá sería un eufemismo
No son bolitas, igual tocan quenas
En vano compran sus Siempre Libre
Compren hormonas que le equilibren
Esos canutos, no son de nena
Por el Boulevard de los sueños rotos
Vender el “sueño” por cien, es poco
Dame dosciento’ y me visto de Buda
Cuando Agustín sacude su mano
Viene la cana, y ahí rajamos
Somos travestis, no prostitutas
Si me viniera la menstruación
Si no fuera varón, de haber nacido nena
Los milicos dejarían vivir
No tendría que seguir
Sufriendo esta condena
En el Boulevard de los sueños rotos
Compran cariño múltiples chotos
Y a su mujer ni les dan un beso
Si hay un asado, se habla de minas
Dicen que adoran cualquier vagina
Pero sabemos que buscan hueso
En el Boulevard de los sueños rotos
Paran camiones, autos y motos
Algunos solo para hechar un meo
Las amarguras nunca son largas
Si las comparo con la de Marta
Treinta centímetros de carne al pedo
Versión libre
En el Boulevard de los sueños rotos
“sueños” acá sería un eufemismo
No son bolitas, igual tocan quenas
En vano compran sus Siempre Libre
Compren hormonas que le equilibren
Esos canutos, no son de nena
Por el Boulevard de los sueños rotos
Vender el “sueño” por cien, es poco
Dame dosciento’ y me visto de Buda
Cuando Agustín sacude su mano
Viene la cana, y ahí rajamos
Somos travestis, no prostitutas
Si me viniera la menstruación
Si no fuera varón, de haber nacido nena
Los milicos dejarían vivir
No tendría que seguir
Sufriendo esta condena
En el Boulevard de los sueños rotos
Compran cariño múltiples chotos
Y a su mujer ni les dan un beso
Si hay un asado, se habla de minas
Dicen que adoran cualquier vagina
Pero sabemos que buscan hueso
En el Boulevard de los sueños rotos
Paran camiones, autos y motos
Algunos solo para hechar un meo
Las amarguras nunca son largas
Si las comparo con la de Marta
Treinta centímetros de carne al pedo
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